Desde esa idea de Aitor Pilán llamada Pasarela Comunicación nos encargamos este año de llevar el soporte mediático del 'Master de Gestión de Empresas y Entidades Deportivas' de la Universidad Politécnica de Valencia, que cumple ya su quinta edición.
El concepto y lo que significa lo descubrí hace dos años de la mano de mi amigo Rafa Olcina, quer aplicaba las técnicas de la visualización y los collage de futuro a pilotos de la talla de Sergio Gadea (que obtuvo su primer triunfo en el Mundial de Motociclismo), Héctor Faubel (que fue subcampeón del Mundo de 125 centímetros cúbicos) o Marco Barba (que fue subcampeón de España de Fórmula 3).
Con el tiempo y la atracción que genera la actividad de quién busca más conocimientos, pasé por una sesión práctica el año pasado y me encontré un poco más tarde con Juan Fernando Bou, que hoy dirige la delegación en Valencia de la Escuela Europea de Coaching.
Esta disciplina (como otras muchas) lleva practicándose en Estados Unidos desde hace 40 años y en España es relativamente nueva. Y lo más común en la mayoría de la gente es confundir al coach con un psicólogo, algo totalmente erróneo.
Por ello, me he propuesto dar cuatro apuntes sencillos para que la palabra y el significado de coaching dejen de ser abstractos y etéreos para que se conviertan en comprensibles, porque sinceramente pienso que puede ayudar a muchas personas descontentas con su trabajo, su vida o sus relaciones personales.
- Un coach no es un psicólogo. No mira hacia atrás. Mira hacia el presente y el futuro. Analiza las mejores cualidades de una persona y le aconseja y apoya para que las desarrolle y no tema dar pasos para mejorar su situación.
- Con el coaching se enseña que todo lo que nos rodea nos da o nos quita energía e influye en nuestra capacidad para mejorar nuestra vida. Un ejemplo muy sencillo de esto es lo que te quema ver cada día esa ropa que no te pones pero que sigues sin decidirte a donar o a tirar. Cualquier pequeña molestia diaria hace que no podamos concentrarnos en nuestros verdaderos objetivos y nos influye en nuestro trabajo o en nuestra propia vida.
- En la vida hay que tomar decisiones. Las buenas te llevan a algo mejor. Las no tan buenas, a aprender para hacerlo mejor la próxima vez. Un coach te ayuda a dar los pasos necesarios en función de lo que eres capaz de hacer, que normalmente es más de lo que estás dispuesto a aceptar. SI, por ejemplo, te cuesta ahorrar pero vives bien con lo que ganas, prueba a destinar un 10 por cien de tu sueldo a una cuenta de ahorro. A lo mejor dentro de 10 años sólo con los intereses que te genere puedes trabajar a media jornada y tener tiempo libre por disponer de un ingreso fijo extra.
- En caso de dirigir grupos, es fundamental conocer a la gente que tienes bajo tu mando. Habrá una persona eficiente pero que no haga el trabajo perfecto y otra más lenta pero minuciosa. Si los identificas, si sabes cómo tratarlos, qué exigirles y cómo hablar con ellos de lo que pueden.hacer, el colectivo se beneficiará de ello.
Para aquellos más interesados, pueden acceder a la web de la Escuela Europea de Coaching (www.escuelacoaching.com) o introducirse en el mundo mediante la lectura. Yo recomiendo el libro COACHING PARA EL ÉXITO, de Talane Wielander. Una forma sencilla, corta y amena de ponerse en marcha.
Para quien tenga o haya tenido que lidiar diariamente con futbolistas de élite para obtener información, entrevistas o simples conversaciones, sabrá que hay de todo pero en un alto índice su colaboración no es ni mucho menos accesible y, en algunos casos, incluso llegan a despreciar el trabajo de los periodistas.
También en su descargo diré que comprendo perfectamente que si 30 tíos te llaman y te abordan todos los días cuando no son conocedores de si estás bien anímicamente, si tienes prisa por ir al hospital a visitar a un familiar o si has quedado a comer con tu mujer, es posible que cualquier persona en ocasiones no reaccionara con la máxima educación.
Aun así, los futbolistas cobran muy bien por lo que hacen, no disponen de las obligaciones de la mayoría de los trabajadores de a pie y disponen de muchísimo tiempo libre. Por ejemplo, en la NBA juegan partidos cada dos días y están obligados a atender a la prensa, porque allí son conscientes que sus palabras son la mecha que enciende que el público siga con interés la actualidad de su equipo, compre abonos y pague la tele por cable para que sigan ganando mucha pasta. Pero Estados Unidos, por desgracia, es otra historia.
Esta introducción viene a cuento por las presencias de ex jugadores en los medios de comunicación, con cuyos representantes algunos han tenido un trato 'irregular'. Esas presencias, cuando vienen en forma de columnistas especiales o de comentaristas en televisión o en radio las encuentro plenamente justificadas, por contar cosas a las que los periodistas no llegamos y porque lo que digan puede crear interés entre los que eran sus aficionados.
Sin embargo, no comprendo que esta circunstancia derive en la desembocadura de ocupar un puesto de trabajo periodístico. Santi Cañizares es el último ejemplo, como lo fueron en su día entre otros el Lobo Carrasco o Michael Robinson.
No tiene él ninguna culpa de que se lo ofrezcan. Es más, es lógico que una vez retirado del fútbol, si te permiten seguir en contacto con tu mundo, entiendo que te atraiga. E incluso diré más: como comentarista es muy bueno, aunque ya hubiéramos querido esa fluidez de palabra en sus ruedas de prensa como profesional.
Sin embargo, espero que la gente comprenda que no me parece ética esta situación en tiempos de EREs. Sobre todo con muchísimos de mis compañeros y amigos en el paro y sabiendo que alguien con preparación igual no tiene la imagen de Santi pero sí sería capaz de dar otras cosas en la pantalla,
Yo he sido el primero que lo he calificado como 'deporte de pijos'. Quizá lo era porque en su momento eran muy pocas las instalaciones existentes y, por lo tanto, muy pocos los jugadores que podían acceder a ellas. Y, curiosamente, las primeras personas públicas que lo practicaban tenían un rango medio alto.
Sin embargo, algo tendrá para que clases bajas, medias y pudientes lo tengan ahora como una actividad semanal cuando no diaria. En la mayoría de los sitios los precios son muy asequibles y normalmente se asumen entre los cuatro jugadores (casi siempre se juega en pareja) que disputan la partida.
Esos dos son algunos de los grandes rasgos que lo han convertido posiblemente en el deporte de moda, además de fomentar la cooperación en una pista tan pequeña, quemar muchas calorías si se juega con intensidad y unir a muchos amigos que por horario no pueden encontrarse más que en estas circunstancias.
Sin embargo, como buen deporte de la raqueta (aunque en éste es más acusado si cabe) es fundamental enfrentarse a alguien del mismo nivel. Si en tenis un tipo que saca bien y golpea fuerte te liquida y en frontón te puede hacer correr hasta que te desfondes, aquí si el de delante tiene un buen servicio y sabe utilizar las paredes te machacará si no eres capaz de ponerte a su altura.
En cualquier caso, he descubierto un deporte divertido, competitivo, barato y que me permite tener una regularidad a la hora de practicarlo. Espero poder hacerlo muchos años porque, al contrario que el amado squash de mi amigo Loren o mi adorado fútbol, es muy poco desgastante y por lo tanto creo que apto para gente de edades muy diversas.
Ser periodista deportivo es enormemente divertido, excepto en una situación muy común: que mucha gente, incluyendo tus propios amigos, crean que solamente sabes hablar de fútbol y en cuanto te ven y hay un tema candente te acribillen a preguntas.
Hoy es uno de esos días (y lo que queda, porque esta noche tengo un cumpleaños multitudinario) por aquello del recorte extremo de los gastos en el Valencia Club de Fútbol (que los medios ya sufrimos en el partido ante el Sevilla, al ver que en la sala de prensa se pasó de un opíparo catering a no tener ni refrescos. Ni tanto ni tan calvo, valga la expresión en los tiempos que corren y con los dirigentes que tiene el club).
Por eso, apoyado en lo que muchísima gente cuestiona y en lo que uno mismo duda (porque hay cosas que se filtran desde la entidad pero que no se explican convenientemente), he decidido abrir un catálogo de cuestiones, con el fin de ver si falta o sobra alguna o si, entre todos, podemos llegar a respuestas coherentes.
1.- Si les bajan el sueldo a los entrenadores de le escuela, que obviamente no suponen un gasto inmenso, ¿harán lo mismo los grandes ejecutivos para predicar con el ejemplo?. Al fin y al cabo, tota pedra fa paret
2.- ¿Dirán después de esto que cuidar la cantera es lo más importante y que ellos son el futuro del club?. Si es así, ¿podría ser que no estén los futuros activos, en algunos casos, en las manos adecuadas, por 200 euros de diferencia?
3.- Si un/a fan desbocado/a agrede a un futbolista en un desplazamiento, ¿se replantearán si el coste de desplazar al jefe de seguridad es alto o bajo?
4.- ¿Tan alta es la distancia de costes entre alquilar un autobús para cada desplazamiento o que vaya el del equipo?. ¿De cuánto dinero ahorrado hablamos?. ¿Y se ha planteado el 'dinero' que da que tu imagen, en esta caso el escudo en el autocar, se vea por toda España?. Eso, en términos económicos y de mercadotecnia, luego sí se incluye en informes para la búsqueda de patrocinadores
5.- Si la Fundación va a quedarse con el 51 por cien de las acciones, ¿las tendrá que pagar el Valencia, los patronos, las instituciones?. Porque, en la primera rueda de prensa, se dijo que se compraban esas acciones para luego venderlas 'al por menor' y sacar el dinero necesario para devolver el crédito concedido. En el supuesto anterior, ¿hay dinero para comprar ese 51 por cien cuando se recorta en seguridad, gasolina y formación?
6.- Con tanto recorte, ¿cómo encaja el hecho de firmar a un nuevo doctor y a un nuevo jefe de fisioterapia, ambos posiblemente necesarios para la mejoría del primer equipo pero caros de narices?. ¿Y dónde entra el pedazo de sueldo del nuevo preparador físico?
A ver si de aquí a unas semanas tenemos luz sobre estos asuntos. Porque una cosa es apretarse el cinturón y otra diferente recortar a lo bestia porque el tema está muy mal. Está muy mal, sí, pero un club de fútbol sigue viviendo de su cantera, su primer equipo y su imagen.
Mis amigos saben que, gracias a que mi padre me lo inculcó casi desde la cuna, soy un enamorado de la música. Y, aun más, de la música en directo. Siempre que hay un concierto atractivo intento no perdérmelo, sea donde sea, y por suerte ya cuento en mi experiencia personal con presencias en sitios donde han tocado Michael Jackson, Paul McCartney, Bryan Adams, Keane, Oasis, The Fray, U2 o Depeche Mode.
En esas estábamos mi novia y yo cuando fuimos el pasado viernes a Barcelona a ver a Coldplay, una banda que empezó por parecerme floja y demasiado melódica en sus inicios y que me ha ido conquistando poco a poco para ser, posiblemente con merecimiento, una de las grandes de hoy en día.
El escenario era digno de los 'grandes monstruos' de la actualidad. L'Estadi Olimpic de Montjuic, donde se congregaron alrededor de 70.000 personas y donde, por muy lejos que uno estuviera del escenario, la visión de las pantallas era impecable. Y, en teoría, la escucha de las torres de amplificación también.
Sin embargo, para empezar el sonido ya falló con el inicio de 'Violet Hill'. Y siguió así durante muchas de las canciones de las casi dos horas que duró el concierto, lo que le llevó a la desesperación a los muchos fans que se congregaron en la montaña mágica.
Además, el orden y la elección de las mismas dejó en muchos casos bastante que desear. El inicio fue apoteósico con 'Clocks', pero por ejemplo 'Talk' sonó corta, techno y casi de pasada, 'Viva la vida' llegó a mitad de acto (desaprovechando su éxito para ponerla como colofón) y se dejaron por tocar temas que los encumbraron como 'Trouble' o 'Speed of sound'.
Pero lo peor es la sensación que uno se lleva. Cuando estuve hace tres años en el Camp Nou para ver a U2, no sólo presencié el mejor concierto de mi vida sino que asistí a un sonido y puesta en escena perfectos (algo que, en la época actual y con la superprofesionalización de empresas dedicadas a ello, no debería ser muy complicado). Pero claro, los irlandeses estuvieron ¡un mes! ensayando, probando, hablando con sus técnicos y previendo cualquier probabilidad negativa para que no apareciera en directo.
Sin embargo, Chris Martin&Co llegaron justitos, hicieron las pruebas justitas y así les lució el pelo. Mucha gente ha pedido la devolución del caro importe de la entrada, pero más que por el dinero yo me plantearía en el seno del grupo si hay que empezar a dejar de saborear el éxito y ponerse a trabajar con la mayor dureza posible.
De lo poco que sonó bien, la canción que más me emocionó fue 'Fix You'. Aquí os la dejo en un directo totalmente distinto en donde deberían mirarse constantemente.
Hubo un tiempo en que, como lo que molaba era 'Tómbola' y 'Qué me dices', las parrillas de televisión y, sobre todo, los recursos económicos (pagar a colaboradores, a invitados, tener un plató mejor) se destinaron a este tipo de productos.
Luego, cuando hubo tantos que ya no todos fueron rentables, se mantuvieron en antena (porque resulta la gente se los tragaba todos y cada uno) pero bajaron los presupuestos. O lo que es lo mismo, en lugar de redactores contrataron a becarios por un tercio de lo que cobraban los primeros y así se abarataban costes.
Un poco más tarde, la pasta ingente que entraba en las televisiones se destinó a los realitys: Gran Hermano, Supervivientes, El Bus, La Caja, La casa de mi vida, La isla de los famosos... Mientras el resto de la programación o era basura o eran zappings o eran series compradas a América, sólo había financiación para este tipo de productos.
Por eso, aunque todo lo haya comenzado la tele pública (y, en alguna medida, las dos nuevas privadas) poder sentarte en tu sofá cada día o cada semana a ver algo que te apetece está haciendo a mucha gente volver a creer en la televisión.
De TVE destaca (ya sabemos que ellos tienen más medios que nadie, pero que nadie se olvide que también han tenido su ERE) 'Españoles en el mundo'. Y no sólo por la idea en sí misma y el formato de relatos cortos del espacio, sino porque aunque no lo parezca no es un programa barato y aun así se apuesta por él. Y fíjate, va y la gente lo ve.
A su ritmo, y tras triunfar previamente con 'Callejeros', CUATRO ha dado muestras de valentía con formatos como '21 días' o, sobre todo, apostando por un producto nada barato pero sí especialísimo como 'El Hormiguero', a los que puede unirse algo tan atrevido (por la poca tradición que hay en Europa) como 'Saturday Night Live'.
También LA SEXTA recuperando al mejor 'Buenafuente', trayendo antes que nadie series como 'Prison Break' y apostando por el deporte han roto la hegemonía cutre-cotilla que, pese a todo, sigue asolando nuestra televisión.
Al menos, nuestra esperanza es que todavía quedan productores que piensan que vale más la pena gastarse la pasta en un tipo con talento como mi amigo Luis Calero para que nos presente a nuestros compatriotas por todo el planeta que en sentar en una silla a personajes como Yola Berrocal o Belén Esteban.