Mi última entrada del año va dedicada a la música, esa que me enseñó a amar mi padre sin sectarismos ni fronteras auditivas. Con él descubrí a los Beatles, escuché al rock emergente español de los 60 con Los Brincos, Los Sirex, Los Mustang, Nino Bravo (de quien era amigo) o Bruno Lomas y llegué a apreciar los ritmos italianos de Adriano Celentano o los franceses de Kristoff.
Por eso trato de oir todo lo que se me pone por delante y, sobre todo, de apreciar que cada grupo que es capaz de componer una canción es digno al menos de respeto. No negaré que me encanta el pop nacional, que soy fan del britanico (como ya escribí por aquí) o que me remonto y me remontaré siempre a los 80 con Depeche Mode.
Sin embargo, entre las canciones que suenan en el mp3 de mi Blackberry están ENTER SANDMAN de Metallica, PARADISE CITY de Guns and Roses, HELENA de My Chemical Romance, BON DIA de Els Pets. BANG BANG BOOM de The Moffats, GRANDE de Alejandro Sanz y Paolo Valesi, INSIDE de Stilkstin, L'ESTACA de Lluís Llach, MENTIRAS de Pignoise, NOT READY TO MAKE NICE de Dixie Chicks o SLAVE TO THE MUSIC de Twenty For Seven. Variadito, como véis, del heavy al soul pasando por el techno.
Me gustan especialmente Oasis, los ya nombrados Depeche, Keane, The Fray, Bon Jovi, Alejandro Sanz, Rosana, REM, el primer Ismael Serrano (antes de La Traición de Wendy), Serrat, Sabina, Taxi (antes Melón Diesel), Green Day o La Oreja de Van Gogh. Pero desde siempre me ha llegado al corazón El Canto del Loco.
Los puristas, los snobs, los paladeadores de música de alto diseño, los anti pop, los heavies puros, los independientes, algunos fibbers y los simples detractores de aquello llamado 'comercial' no les tienen en mucha estima. Como venden discos y llevan fans quinceañeras son el anticristo de su cultura. Ellos se lo pierden.
A mí no me da vergüenza decir que me encantan. Que el rollo chulesco madrileño de sus inicios daba fuerzas para bailar con PEQUEÑITA y A CONTRACORRIENTE, pero ya apuntaba letras con emoción en LLUEVE EN MÍ, BUSCO LA VIDA y YA NADA VOLVERÁ A SER COMO ANTES.
Pero es que además tuvieron luego los cojones de reinventarse sin perder su esencia, con temas como A CONTRACORRIENTE, SON SUEÑOS o el himno a la infancia de los que vivimos en los 80 AQUELLOS AÑOS LOCOS. Y su culmen llegó con PETER PAN, una de las canciones más sentidas de los últimos años que además refleja a la perfección el paso de la juventud a la madurez en la época actual, sin olvidar que a su solista no se le cayeron los anillos al dedicar una canción a Patricia Conde públicamente con LA SUERTE DE MI VIDA.
Lo último incluye además su vertiente de apoyo a los demás, visitando Radio La Colifata para poner a cuerdos y menos cuerdos en su sitio con YO QUIERO APRENDER DE TÍ, donde la frase 'Y es que este mundo gira tan deprisa, sólo se llega a pensar locura de los demás y nunca miro la mía' es muy significativa de los tiempos que corren.
Total, que me molan mucho y que quiero despedir un 2009 extraño con su música, que sigue siendo la mejor de las medicinas la toque quien la toque.
Feliz año nuevo a todos, a los que estéis conmigo, a los que ya no lo estéis, a los que queráis estarlo y a los que no queráis hacerlo ya.
Querid@s amig@s, lector@s, detractor@s, seguidor@s y gente que pasaba por aquí y no sabe muy bien por qué
Hace casi dos años que inicié este blog, que para un niño que leía con avidez cualquier libro que cayera en sus manos y un periodista en la actualidad no es más que una forma de escribir lo que siento, algo que he necesitado hacer casi desde que tengo uso de razón.
Como de momento mi prestigio no da para realizar colaboraciones en El Semanal o Esquire, me conformo con plasmar mis opiniones, mis críticas, mis miedos y mis ilusiones en este espacio virtual, que viene a sustituir al diario de toda la vida que siempre fui muy perro para comenzar.
Ignoro si el contador de visitas, donde pone que casi 21.000 personas han clickado en este site, es real o solamente son 10 que entran mogollón de veces porque son colegas míos. En cualquier caso, vaya por delante mi agradecimiento a la gente que se preocupa por interesarse por lo que redacto, que pese a tratarse de reflexiones internas acaban generando comentarios diversos (lo que a alguien que escribe siempre le hace mucha ilusión).
Solamente espero que para la mayoría 2010 sea mejor que 2009 (posiblemente no sea una empresa difícil, habida cuenta de cómo está el asunto) y que nos sigamos encontrando por aquí de vez en cuando, si no se me acaba la inventiva o la capacidad de generar temas que le interesen a alguien.
Como felicitación os quiero 'regalar' el villancico que cada año Pablo Juanarena prepara con la gente de Radio Marca. El siete de enero hará tres años que aterricé allí y es y sigue siendo, sin duda, la experiencia profesional y personal más bonita que he tenido hasta la fecha. Tengo la suerte de que valoren mi trabajo, pero mucha más por haberme encontrado a Edu, Antonio, Valentín, Antón, Yon, Javi, Chema, Pascual, Miguel, Alberto, Miguel Ángel, Javier, Cecilia, Pablo, Carles, Raúl, Of the house, Marta, Alex, Fran, David y tantos otros que hacen de la radio una familia maravillosa.
Aquí os dejo la 'joya'. Advierto que es para oídos con gran capacidad de sufrimiento
Felices fiestas y entrada de año a tod@s
Y mil gracias por estar ahí
Es verdad que es un jeta. Que pasa de hablar con los medios de comunicación. Que se paraliza una carrera y se como un polo en el box. Incluso que ganó un Mundial de Fórmula 1 porque otros dos se pelearon de forma absurda y él pasaba por allí.
Sin embargo, ha conseguido cosas que otros nunca han podido tener, estigmatizados por tener que dar una imagen determinada, tener que vestir de una forma adecuada, no salir por la noche por si dicen algo o conducir de una manera aunque no sea la suya.
Kimi era tan agresivo que no se llevó el título con McLaren porque destrozaba los coches, cuando tenía mejor monoplaza incluso que Schumacher y una capacidad de conducción inferior pero cercana a la de Fernando Alonso. Por eso lo fichó Ferrari. Y por eso acabó siendo campeón.
A pesar de la carraca que ha tenido que conducir en 2009, ha hecho mejores resultados que Massa (hasta su accidente) y lógicamente que esas dos jóvenes joyas llamadas Luca Badoer y Giancarlo Fisichella, que llevaban su mismo coche y nunca han podido verle ni siquiera con prismáticos en la pista.
Pero lo que más me mola de él es que, aun siendo lo que es a nivel deportivo, siga su línea de no alterarse en absoluto y deje el Gran Circo sin ningún tipo de drama para irse (al menos un año) al mundo de los rallies. Y se ha quedado tan pancho, cuando otros suplican y se arrastran por ser probadores de los probadores de los probadores de los equipos de Fórmula 1.
Seguramente en dos años volverá, lo hara con un coche competitivo y a lo mejor hasta recupera sensaciones para pelear por el título. Pero ICEMAN ha demostrado que el mundo no se acaba en el campeonato de Ecclestone como no lo hace para los futbolistas en el Real Madrid (ejemplo Mata) o para los baloncestistas en la NBA (ejemplo Navarro).
Olé sus narices (por no decir sus cojones)
Primavera de 2009. Aparece un virus (existente ya hace muchos años) llamado H1N1. Al parecer, es una mutación de la gripe común con mayor incidencia en los humanos. Los síntomas son fiebre alta y malestar general, sobre todo, y el riesgo es para jóvenes, enfermos y embarazadas, pues los ancianos en teoría ya están inmunizados (como digo, el virus viene de lejos).
Verano de 2009. La peña empieza a morir por Gripe A (en menor número que por la gripe común, la de toda la vida, la de todos los inviernos, la de quedarse en casa y sudar). Como viajamos por todo el mundo en avión y se transmite por el aire o el contacto, a los gobiernos les da por decir que hay una alarma social del copón, como así ocurre. Psicosis absoluta.
Verano de 2009 (2). El Tamiflu comienza a fabricarse como si nos fuéramos todos a morir mañana y, de paso, las empresas farmacéuticas (que ya se forran con el tema de las vacunas) tendrán doble de pasta por poner a la venta 'tiradores' de líquido esterilizante para que nos limpiemos las manos y no transmitamos la enfermedad a la gente sólo por saludarla.
Otoño de 2009 (aunque no efectivo, por el calorazo que arrea). La presión mediática disminuye. Si siguen muriendo personas, o son menos que antes o nos enteramos en un nivel inferior. Empiezan a escucharse comentarios de 'yo creo que he pasado la Gripe A y no me he enterado'. Cachondeo general en medio del mal rollito.
Invierno de 2009 (no efectivo por la salana diaria, al menos la de Valencia). Campaña mítica del Gobierno. 'La gripe A es como una gripe normal. Se pasa en casa tomando precauciones adecuadas. No os preocupéis que no os váis a morir'. Indignación absoluta
¿Soy yo el malpensado, o alguien tiene un lobby capaz de manejar los medios para inducir a un estado de terror que lleve a invertir un gran gasto en farmacéutica y, una vez firmado el contrato, tranquiliza a todo el mundo?
Muchas veces doy las gracias por haber podido nacer en esta época. No solamente por las comodidades o las oportunidades de aprendizaje de que disponemos, sino porque es la adecuada para que pueda ejercer mi trabajo desde casa con las mismas garantías que si estuviera en una oficina.
Un gabinete de prensa se basa en enviar informaciones lo más interesantes posibles a los medios de comunicación para que las publiquen y en freirles a llamadas algunas veces para que entrevisten a la gente que representas. Algo que hoy nos parece muy sencillo con internet y un móvil, pero que hace sólo 15 años era bastante impensable.
De hecho, cuando comencé a trabajar en 1996 el 95 por cien de la población desconocía lo que era un teléfono celular y del tema de internet ya ni hablábamos. Las noticias llegaban por fax o, para los pudientes, a través de los servicios de agencias como EFE y EUROPA PRESS.
Y este crecimiento y facilitación (creo que me acabo de inventar la palabra) no ha hecho sino que mucha gente con inventiva pero limitados anteriormente por la falta de recursos, las escasas oportunidades gubernamentales de innovación o la cultura de 'trabajar toda la vida en una empresa' se haya desmelenado y esté dando lecciones a los grandes dinosaurios de cómo hacer algo grande con poco dinero.
Me llaman la atención ejemplos como el de Privalia, una tienda virtual de ropa de primeras marcas a precios irrisorios que, al ahorrarse el gasto en locales, personal e intermediarios y hacer pedidos solamente de lo que se necesita y no a granel, va a pasar a facturar en 2010 más de 60 millones de euros.
También me ha encantado que la película más cara de la historia del cine español sea un guión de dibujos animados (que se ha tenido que estrenar primero en USA porque no sabían cómo caería aquí el asunto) y ya esté recaudando millones de dólares bajo el título de PLANET 51.
Al final, ante las inmensas trabas para ser emprendedor que tenemos en esta país, una simple conexión a internet, un teléfono y algo de talento bastan para que gente muy joven esté pudiendo llegar a la cima más pronto de la habitual.
Y ya era hora, que lo de estabilizar tu vida a los 50 años debería ir siendo cosa de la era cuaternaria.
El último gran debate montado en España (y extensivo a Europa) es si se deben quitar las cruces católicas de los colegios religiosos, con el argumento subyacente de que su sola presencia ya induce a las poco preclaras mentes infantiles a inclinarse hacia el duro yugo de los creyentes.
Tiene muchos huevos que, en lugar de plantearse si la educación es una mierda, si tenemos el índice más alto de fracaso escolar, si se multiplican las agresiones verbales o físicas a los docentes, los políticos tiren siempre a temas banales para desviar la atención sobre lo inútiles que son y, sobre todo, sobre su incapacidad para tragarse su puto orgullo y crear un pacto de Estado que nos saque primero de la miseria económica y después de la educativa.
Mucha gente sigue queriendo matricular a sus hijos en colegios religiosos, pero la mayoría de estas personas (aunque se declaren católicas) no suelen ser practicantes y hasta en ocasiones ni siquieran profesan la fe cristiana. Pero cuando uno mira lo que quiere para sus niños busca la mejor tradición y fiabilidad posible y, por suerte o por desgracia (depende de quién lo mire) algunos centros privados o concertados siguen siendo mejores que algunos públicos, a pesar de que éstos han mejorado ostensiblemente.
Yo fui (cuando dejé Almussafes para vivir en Valencia) a Jesuitas, donde iniciabas las clases con una oración matinal y tenías Eucaristía como asignatura obligada los jueves por la tarde, amén (nunca mejor dicho) de que un crucifijo presidía cada una de las aulas. Y, como yo, pasaban por cada curso más de 150 alumnos cada año.
No estábamos en la época de internet, ni en la de cien canales en televisión, pero cuando fuimos creciendo cada uno derivó hacia unas creencias propias, que lejos de ser impuestas vinieron dadas por la educación que recibimos y que nos permitía pensar por nosotros mismos y, en consecuencia, decidir en qué queríamos o no queríamos creer.
Y hoy, con todos los canales de información que tiene la gente joven, esto se corrige y se aumenta. No hay más que ver que, aunque las escuelas con trasfondo religioso siguen siendo las mismas, las vocaciones sacerdotales han descendido notablemente, o sea que ni los Angelus ni las misas le lavan el cerebro a quien no quiere que le influyan.
Por eso, señores políticos, dedíquense de una puta vez a sacarnos de esta mierda de crisis, a crear empleo, a dar una educación digna y sin cambios bruscos a nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos y dejense de hacer el imbécil con debates absurdos para justificar el sueldo que ganan y la jubilación que tendrán cuando dejen sus puestos.
Algo que el resto de los mortales tenemos que ganarnos después de 40 años trabajando ininterrumpidamente (si eso es posible hoy en día)
No hace mucho que acaba de aparecer el nuevo sistema operativo Windows 7. Y todo el mundo (gente real que lo ha probado y gente pagada por la empresa para que lo posicione bien en los foros) se ha apresurado a hablar maravillas de él. Es normal, viendo la castaña que constituyó el Vista.
Ahí precisamente me lleva esta reflexión. Es curioso como Microsoft lanza dos novedades buenas, una nefasta y luego vuelve a la secuencia 2-1. Es curioso porque estoy convencido que conocían los problemas del anterior, pero lo comercializaron porque sabían que la gente lo iba a comprar, aunque las críticas no fueran buenas.
Y si no lo compraban, lo instalaban 'per se' en la mayoría de los portátiles u ordenadores de mesa de última generación y, por lo tanto, por ahorrarse el follón de desinstalarlo e instalar un diferente la gente se lo acababa quedando. Y lo acababa sufriendo.
Pero lo que más me llama la atención es que esta estrategia no es patrimonio exclusivo del mundo informático. Si hiciéramos espionaje industrial accederíamos a proyectos que, pese a que ya pueden ponerse en marcha sin ninguna tara, esperan a un mejor momento de mercado.
Hablo de coches eléctricos, de móviles con más tecnología (aún) que los actuales, de televisiones con acceso a internet, de domótica para los hogares, de materiales más fácilmente reciclables, de ropa con mayor poder refrescante o calorífico y así hasta un largo etcétera.
Los ejemplos son abundantes: sale el Iphone al mercado y, en teoría, algo tan largo de desarrollar como una plataforma táctil se convierte por arte de magia en una circunstancia muy usual en cualquier móvil de cualquier marca en apenas unos meses.
Otro. Como se habían fabricado muchos aparatitos de Televisión Digital Terrestre es normal que hubiera que venderlos. Lo que no lo es tanto es que desde hace tan poco tiempo se vendan televisores con la TDT integrada, cuando esto estaba claro desde hacía ya un par de años.
Es normal y hasta entendible empresarialmente que si alguien ha apostado por un producto y llega otro que lo supera, intente vender su stock antes de acoplarse a la nueva realidad. Lo que ya no me parece ético es que nos tomen el pelo sacando un sistema operativo altamente defectuoso para luego hacer aparecer otro 'bueno' que nos solucionará los problemas del anterior. O que si es posible ir mitigando los efectos de la gasolina en los vehículos nadie dé el paso hasta 2020 por no romper el lobby.
Al final, Microsoft es el sistema operativo del que nos fiamos muchos, así que si los saca todos buenos lo iremos renovando (como hacemos con las consolas). Lo mismo ocurre con el resto de ámbitos que engloban nuestras compras. Si algo es nuevo, nos gusta y está disponible, ¿por qué retrasarlo uno, dos o cinco años?.
Simplemente porque las empresas fabrican a día de hoy más de lo que pueden vender. Y, en estas circunstancias, aunque tengan un invento que es la bomba, lo guardarán hasta última hora para tratar de colocarnos a los 'tontitos' consumidores los anteriores y buscar que luego nos muramos de ganas de comprar lo nuevo que sacan al mercado, a veces con una mínima distancia de dos o tres meses entre uno y otro.
Recuerdo, en mis tiempos en la COPE, en la 97.7 o en Punto Radio, resumir los números del fin de semana en los programas de los lunes. Y, comoquiera que en Valencia siempre ha existido muchísimo deporte de élite, en algún día bueno ver que casi todos los nuestros habían ganado sus partidos.
Eran tiempos de bonanza económica, donde el Valencia se gastaba 2.500 millones en De Los Santos, donde los futbolistas del Levante cobraban por adelantado, donde el Pamesa le pagaba millón y medio de euros limpios a Tomasevic, donde el Vijusa conseguía pasta institucional y peleaba en los play-off... Días en los que había cinco equipos de balonmano femenino boyantes y con patrocinadores o un equipo ciclista que se quedaba en la ruina y era rescatado con dinero público sin problemas.
En esas circunstancias, lo más lógico era que se ganaran partidos y, en consecuencia, títulos. Y así ocurría más de una vez, con pleno de triunfos de los nuestros y calentamientos de cabeza para ver a quién se podía entrevistar sin dejar de lado al otro.
El pasado fin de semana volvió a recordarme esos momentos, pero desde un prisma absolutamente opuesto. El Valencia, que se ha gastado lo justo en fichajes, está en zona Champions y recupera antiguas sensaciones de solidez. El Levante, más pelado aún que su vecino, resulta que va a por su segunda proyecto de éxito de la mano de Luis García Plaza. El Power Electronics no solamente ha encontrado mecenas sino también un grupo que quiere ganar (y al que le resbalan los rajes públicos, impropios, de su entrenador). Y hasta gente más humilde como el UPV Maristas pelea por devolver al fútbol sala levantino a la División de Honor.
El caso es que, salvando algunas distancias, los resultados son los mismos y, en algunos casos, incluso mejores. Es cierto que la crisis se ha llevado por delante el fútbol sala, el balonmano masculino y femenino y algún que otro deporte de élite más (y que no lo ha hecho con los clubes de fútbol porque son lo que son), pero al final Valencia sigue siendo un referente deportivo.
Sin embargo, la clave es otra. Del despilfarro y los cargos a dedo se ha pasado a la austeridad y la confianza en la gente que sabe. Y resulta que Fernando fichó a Bruno, César y Mathieu y funcionan. Y Manolo Salvador lleva dos años con un 90 por ciento de aciertos. Y más allá, un chaval llamado Toni Muedra se saca de la chistera a De Colo y Lischuk, además de saber pescar en el momento adecuado a Kelati a bajo coste.
La pregunta es: ¿si en algún momento vuelve la época de bonanza económica, se volverán a cometer los mismos errores del pasado o se ha aprendido de una puñetera vez que gastando con cabeza y delegando en gente competente en sus áreas las cosas van igual de bien o incluso mejor?.
La respuesta, por desgracia, creo que será que se volverán a cometer los mismos errores. Porque cuando los clubes deben pasta solamente se arriman a ellos los que los sienten de verdad, mientras que cuando son rentables de repente aparecen mil y un gestores dispuestos a colgarse medallitas.
Así, sin medias tintas. Hay instituciones anacrónicas y luego está la presidida por el señor Blatter. Y eso que controla el que posiblemente es el mayor negocio del Mundo, pero parece que solamente funciona con coherencia a la hora de recaudar pasta sin cesar.
Todo el planeta ha visto la mano de Henry ante Irlanda que clasificaba ilegalmente a Francia para el Mundial de Sudáfrica. El propio futbolista ha dicho que lo más lógico es que se repita el partido. Incluso Sarkozy ha pedido perdón al Primer Ministro irlandés por la afrenta.
Sin embargo, instalado en su (supongo) cómodo silloncito, al presidente del organismo rector del balompié solamente se le ha ocurrido decir (o filtrar, porque como siempre no ha abierto la boca) que no hay alternativa posible. Que lo hecho, hecho está y que a los de Irlanda les vayan dando.
El problema básico está en que esta gente no entiende que ellos (como la Iglesia Católica, otro de los grandes inmovilistas que si se modernizara un poquito atraería a todavía más fieles de los que tiene) toman decisiones que son ejemplo para muchos niños que han contemplado esa imagen.
A esos chicos y chicas les explican que se debe hacer juego limpio, que hay que respetar al contrario, que no deben tirarse en el área si no les tocan. Y hacen salir a los equipos en sus competiciones con una pancartita que pone 'Fair Play', por si alguien no lo tenía claro. Pero su máxima aportación a la modernización del deporte más practicado de la historia es colocar un cuarto árbitro para que se lleve las dietas por decir a los entrenadores que no salgan del área técnica.
Así le va al fútbol, donde muchas cosas son mentira. Si no, que les pregunten a los detenidos por amañar 200 partidos para ganar pasta en las apuestas. O a la designación de sedes para competiciones internacionales de categorías de formación donde no existe ninguna tradición, pero sí dinero para las arcas de la FIFA.
A ver si el Antiguo Régimen se acaba de una vez y dejan entrar a gente que tenga menos de 724 años a los cargos de responsabilidad. Porque para muchas personas, aunque suene muy fuerte, el fútbol es su vida. Y si ven que no viven en algo verdadero, igual empiezan a cabrearse,
Todo el mundo (los medios de comunicación los primeros) nos hemos encargado de generalizar lo mal que está la juventud (argumento recurrente de las generaciones de los últimos 30 años), el desastre de la educación, dónde vamos a ir a parar con esa gente teniéndonos que gobernar en el futuro y sus problemas con el ocio.
Pero, por encima de todo esto, la gran guerra contra los jóvenes tiene nombre propio: botellón. Quedadas multitudinarias en espacios públicos para beber, siempre alcohol comprado en supermercados o tiendas de dudoso origen, cuyo único fin parece ser únicamente el de emborracharse.
Sin embargo, los que se hacen cruces son los primeros que en los años 70 mamaban y fumaban (y no precisamente Ducados) sin demasiada mesura. Los que organizaron los primeros festivales musicales donde la bebida oficial no era precisamente el zumo de naranja. Y fueron ellos, pese a todo, los que condujeron la transición, los que voltearon el tejido empresarial nacional y los que le dieron (hasta la actual crisis) un crecimiento progresivo a España.
Seguro que sus padres y abuelos decían que (como cantaba Ismael Serrano) 'la juventud se pierde, ay'. Y seguro que ellos se pillaron unas moñas de impresión en su juventud y que quedaban con sus amigos para beber, pero también para socializarse, conocerse mejor, estrechar lazos y hasta proponer negocios futuros.
Leía la semana pasada en 'XL Semanal' que una profesora se indignaba porque, en medio de toda la generalización sobre la educación actual, ella conocía a chicos que estudiaban, que eran responsables, que querían acceder a una carrera y que pese a ello se iban de botellón.
Quizá deberían recordar los que bebían en la calle cuando era legal que compraban botellas con carnets falsos, pero que su intención era más la de quedar con los amigos que la de cogerse sistemáticamente ciegos sin control.
Es verdad que la gente bebe más lo que debería. Aunque tampoco es menos cierto que no todos se toman ocho copas por noche. También es verdad que hablas igual con tus amigos en un parking que en un pub, pero con la salvedad de que no te cobran siete euros por una copa (con gente en crisis sin poder pagar la hipoteca, los precios de los bares nocturnos son otro tema a tratar).
Y, como queda claro que cuando se ponen los jóvenes pueden ser responsables y que todos hemos salido para beber en algún momento de nuestras vidas, quizá los padres que no hablan claro con sus hijos y los profesores hastiados (muchas veces con razón) podrían inculcarles valores en lugar de criticarles.
Que van a salir y a comprar alcohol igual está claro. Llevamos así 6.000 años. Pero quizá si habilitamos lugares específicos (ya se ha hecho en algunas ciudades) donde no se moleste a los vecinos y se consiga quese limpie lo que se consume, igual ya se está dando un ejemplo de responsabilidad y pulcritud. El mismo que ya ha calado sobre que uno de los que salen no beba para conducir.
El problema es que, con las prohibiciones, la gente joven se rebela. Sea contra el derecho de organización, de manifestación o de pillarse una cogorza en la calle. A lo mejor por eso habría que empezar a tratarles como interlocutores válidos. Y confiar en que, como todos hemos hecho, asuman sus responsabilidades sin dejar de divertirse.