Si son buenos, por qué nunca triunfan aquí?
Al margen de que en estos momentos viva el instante económico más acuciante de su historia, el actual Valencia Basket Club y clásico Pamesa siempre se ha caracterizado por fichar mucho (muchísimo, en algunas ocasiones), por las buenas críticas hacia esas incorporaciones hechas en teoría con mucho sentido y por los palos inmisericordes a esa gente a los dos o tres meses de su llegada, cuando aparentaban haber perdido cualquier noción previa de lo que supone jugar al baloncesto.
En su día se fichó a Leo Mainoldi como la gran promesa argentina. Se le dio casa, un sueldo, se le entrenó y tuvo (pocas, eso sí) oportunidades con el primer equipo. Hoy no es el jugador de primer orden que se esperaba, pero el Ayuda en Acción Fuenlabrada (equipo revelación de la ACB) se aprovecha perfectamente de sus 24 años, su 2,02 y su amplio margen de mejora.
Alguien vio también, en algún momento, que un 'mostrenco' de 20 años y 2,17 llamado Stanko Barac podía crecer en la capital del Turia, Pero como no fue decisivo desde el inicio, la gente se rió de él, sus entrenadores fueron incapaces de sacarle rendimiento, se le traspasó y hoy juega al lado de Tiago Splitter en el Caja Laboral. Sobran los comentarios...
De la generación de los Rodilla y Luengo mucha gente supo cosas de su sucesor Rubén Burgos, pero poca se acordó de un pívot nacional llamado Jesús Fernández (y conocido como El Búho). Uno de esos que no destaca pero que cubre cuotas, da minutos de calidad mientras descansan los americanos que traes por una pasta y luego te tangan en el finiquito y encima es tan buen profesional que con 34 años sigue en activo. Desde que dejó la zona de Levante no ha parado de jugar y entre sus plazas figuran el citado Fuenla o el Granada.
Cierto es también que durante sus muchos años en la Fonteta no rindió casi ninguna vez como se esperaba de él Albert Miralles, pero no es menos verdad que venía con un cartel inmejorable. Las culpas se reparten entre club y jugador, aunque ahora resulta que comparte pintura y buenos números en Donosti con otro gran ex, Bernard Hopkins.
Pedro Llompart (actual base del Meridiano Alicante), Robert Archibald (que duró siete partidos hasta que lo cortaron en su segunda temporada y tras triunfar en el DKV Joventut ha recalado en Unicaja), Jose Paraíso (que nunca fue lo decisivo que se esperaba), Mindaugas Timinskas (que aportó mucho menos que en otros clubes), Dimos Dikoudis (no comment, ni sobre su rendimiento ni sobre la peña que lo fichó tres veces), Tanoka Beard (estaba loco pero aquí lo acrecentó), Shammond Williams (antes de Valencia era bueno) o Rubén Douglas (antes de llegar metía triples) son muchos más ejemplos de lo que se ha tenido en el conjunto (hasta este año) presidido por Juan Roig y que no se ha sabido aprovechar.
Sin embargo, los perfiles bajos sí que triunfan en tierras levantinas. Lo hizo Reggie Fox, sorprendió Joshua Grant, se hizo estrella Arron Swinson, estuvo a buen nivel un ya mayor Derrick Alston, hizo todo lo que pudo Albert Oliver y ahora destaca el hasta hace poco desconocido Matt Nielsen.
De los buenos lo hicieron bien Oberto, Tomasevic, Montecchia, Rakocevic y mucho antes Brad Branson, Johnny Rogers y pocos más, así que habrá que analizar en esta nueva etapa qué ha ocurrido durante 15 años para intentar que no vuelva a pasar. Sobre todo porque ahora no habrá dinero para buscar una solución fichando cada vez que te encuentres con un problema.
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