La gente joven no sólo fracasa en la escuela, bebe y sale de fiesta
Me daban mucha rabia las informaciones que, cuando yo navegaba en la edad de 20 años, siempre aparecían en los medios sobre lo perdida que estaba la juventud, el mal futuro que esperaba a España o la relajación de los valores que teníamos (supuestamente) en aquellos momentos.
Ya se ha hablado en este blog de la nefasta educación que se imparte ahora en los colegios. También de que hay muchos niños respondones, maleducados y hasta crueles con sus profesores y padres. También los había en mi época, aunque es cierto que la coyuntrua de la última década (progenitores que querían dar a sus hijos la educación que no tuvieron, los juguetes que no tuvieron, los viajes que no tuvieron, los trabajos que no tuvieron) ha hecho que muchos niños no valoren todas las cosas de las que disponen.
Sin embargo, se generaliza demasiado y sobre demasiados temas. Se habla de la facilidad de acceso al alcohol y las drogas (cuando éstas también son consumidas, y mucho, por perfiles de mayor edad y condición social) y de la falta de motivaciones. Aun así, tenemos el mayor número de universitarios de nuestra historia y, de cada 'oveja negra', aparecen varios con ganas de innovar, de aportar a las empresas un punto de vista diferente o de convertirse a los 25 años en gurús de grandes ideas tecnológicas.
Vengo a decir todo esto porque ayer asistí (por tercer año) a la demostración de que los escolarizados pueden ser solidarios, entusiastas, trabajadores y talentosos si se les motiva. El colegio Salesianos de la Avenida de la Plata cuenta desde hace años con un grupo de voluntarios que se desviven por realizar numerosas actividades a lo largo del año, que acaban culminando con cuatro semanas de apoteosis.
Cada año, prácticamente todos los fines de semana niños y monitores escenifican un musical de éxito, lo interiorizan, le dan forma a las coreografías y escogen a las mejores voces para contarlo y cantarlo. Vi en 2007 por primera vez esta función con 'Hoy no me puedo levantar' y debo decir que, tras haber visto el original unos meses antes, no sólo no lo desmerecía sino que consiguió emocionarme igualmente. Me gustó también en 2008 'Hairspray', donde además salieron a colación las dotes actorales de muchos de los participantes en una comedia que hizo reir mucho a todos los presentes.
Pero lo de ayer fue extraordinario. Lejos de grabar en un estudio las canciones, en 2009 decidieron reinventarse y trabajar el doble para poner en marcha 'Tarzán'. Hasta aquí nada nuevo, si no fuera porque hubo que coser un vestuario para las 40 personas que van apareciendo por el escenario y que la música (con una banda a pie de obra) y las canciones eran en directo, con el riesgo y la profesionalidad que ello supone.
Durante dos horas, a pesar de estar en un colegio, todos los que acudimos nos sentimos como si estuviéramos en Broadway. Y todo por obra de gente con una horquilla de edad entre los 16 y los 28 años, que han vuelto a demostrar que cuando se sabe motivar a los jóvenes, estos son capaces de enseñar que toda la educación recibida ha servido para muchísimo.
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