Floren(desa)tino
Me encanta ver que Florentino Pérez ha vuelto. Un hombre hecho a sí mismo con un patrimonio personal difícilmente igualable a quien los tres años alejados de la vida futbolística han corroído por dentro, hasta el punto de esperar el momento propicio para volver al sitio de donde le echaron y con la política que le criticaron.
Le pasa como a cualquier empresario de éxito que prueba el veneno del deporte: ya no hay vuelta atrás. Eres más presidente de tu club que dueño de una empresa que factura 5.000 millones de euros y, como dijimos en algún artículo anteruor, te entra la clásica enajenación presidencial transitoria, que se resume en que eres muy bueno en tu trabajo pero la acabas cagando a lo grande en tu entidad.
Vaya por delante que me parece admirable el trabajo de aquella persona que se encuentra detrás de su departamento de comunicación. Pérez no ha abierto la boca en tres años, pero en los dos últimos meses su jefe de prensa ha sabido dar las noticias que tenía que dar a quien tenía que darlas y en el momento adecuado para ir presentándole como la solución a todos los males.
Sin embargo, aquellos que ahora lo vuelven a veneran parecen no recordar sus propios artículos de opinión, donde le acusaban de egocéntrico y de equivocarse con la planficación deportiva, consistente exactamente en lo mismo en que se va a basar si sale elegido.
Insisto, me gusta que haya vuelto porque bajo su mandato fichó cracks y (dijo) que subió canteranos al primer equipo y llegó un momento que el vestuario fue una jaula de grillos y fracasó. Exactamente la política que quiere seguir si vuelve a la presidencia. También me gusta porque, con la necesidad de vender que tiene el Valencia, si hay alguien que va a pagar traspasos por encima del precio de mercado es FP, que además se vanagloria de ser la persona que más dinero ha desembolsado por un futbolista.
Y, por encima de todo, me gusta porque en su discurso de ayer dijo que se había 'equivocado al marcharse', cuando la realidad es que no parecía arrepentido y que a las primeras críticas que recibió le pudo su soberbia y que no le pegaran palmaditas en la espalda y se piró.
Lo dicho, la soberbia que da el fútbol a empresarios multimillonarios ha vuelto. En Madrid ya tienen a su mesías. Todo es cíclico. Ya lo ha sido su vuelta. Pronto será su nuevo fracaso
PD.- No quiere esto decir que no ganará títulos. El Real Madrid, cada pocos años, los consigue. Ahí están las dos ligas obtenidas con ese gran gestor llamado Ramón Calderón. Pero cuando se hacen cosas que antes no funcionaron, llega un momento en que vuelven a no funcionar
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